Chimenea – Cómo disfrutar del calor protegido & de forma segura
En la estación fría, apetece encender la chimenea. Este año, sobre todo, para ahorrar en calefacción y mantener a raya la liquidación de gastos comunes. Sin embargo, calentar con leña conlleva algunos riesgos y puede contaminar el aire que respiramos. Descubra aquí qué debe tener en cuenta y cómo ahorrar energía de la mejor manera con su chimenea.
¿Qué tipos de chimeneas existen?
A la hora de elegir una chimenea adecuada, resulta decisivo lo que espera del modelo. Con una estufa de leña, genera rápidamente calor en la habitación con temperaturas frías y obtiene un ambiente acogedor. Una estufa de combustión continua o de taller, en cambio, ofrece una mayor potencia calorífica. Por ello, estas estufas son ideales para calentar de forma eficiente superficies más grandes, toda su casa o su vivienda. Además de estas opciones, existen también chimeneas de gas, que se manejan pulsando un botón y que, gracias a su típico diseño abierto, ofrecen una magnífica vista de la llama.
¿Ahorra una chimenea costes de calefacción?
Debido al aumento de los precios de la energía, muchos propietarios buscan un método de calefacción económico. En este sentido, las estufas de leña resultan especialmente económicas, ya que los modelos son más asequibles y, además, pueden calentarse con leña, un combustible barato. Con una estufa de leña es posible ahorrar hasta un 50 % de los costes de calefacción. Lo ideal es conectar su estufa de leña hidráulica a la calefacción central. Así, su chimenea genera calor y, además, aporta agua caliente al circuito de calefacción. De este modo, es posible sustituir por completo otros métodos de calefacción durante las estaciones de transición. Una chimenea fabricada en chamota (piedra acumuladora de calor) almacena el calor durante mucho tiempo y lo libera de forma uniforme en la habitación. ¡Con la elección adecuada de la chimenea también existen, por tanto, posibilidades de ahorro!
¿A qué debe prestarse atención al calentar con una chimenea?
Utilice exclusivamente material combustible adecuado para su chimenea. Al calentar con leña, debería procurar utilizar instalaciones modernas de combustión de madera, energéticamente eficientes y de bajas emisiones, que cumplan los valores límite legales. Esto se aplica, por ejemplo, a las instalaciones distinguidas con el sello medioambiental «Ángel Azul». Asimismo, un profesional debería inspeccionar y mantener su instalación de combustión cada año, para evitar, por ejemplo, un incendio de chimenea. Para compensar las emisiones de dióxido de carbono y hacer que la calefacción sea más respetuosa con el clima, la leña de bosques locales es ideal para su chimenea.
¿Qué material combustible es adecuado para calentar con la chimenea?
Para calentar su chimenea puede utilizar diferentes materiales. Los criterios determinantes para su elección deberían ser: el impacto ambiental, la duración de la combustión y el coste. La leña es ideal, ya que se trata de una materia prima renovable, fácil de encender y que, con sus suaves chasquidos al arder, crea un ambiente especialmente acogedor. Sin embargo, la leña ofrece un poder calorífico inferior al, por ejemplo, del carbón o las briquetas de madera, y además requiere mucho espacio para su almacenamiento. Esto se debe especialmente a que muchos tipos de madera deben almacenarse secos durante varios años antes de poder utilizarse para calentar. Además, la leña es poco adecuada para el funcionamiento continuo de su estufa, ya que se consume rápidamente y, por tanto, debe reponerla constantemente.
Las briquetas de madera tienen, debido a su fabricación, un contenido de agua considerablemente menor que la leña. Por ello, le ofrecen un poder calorífico más alto. Además, estas pequeñas briquetas producen mucha menos ceniza y necesitan menos espacio de almacenamiento. Aunque más difíciles de encender, las briquetas de madera dura ofrecen una duración de combustión más larga.
El carbón es adecuado principalmente para estufas de combustión continua, ya que estas necesitan una entrada de aire desde abajo.
Con estos materiales combustibles puede calentar su chimenea:
- Leña
- Briquetas y pellets de madera
- Briquetas de lignito
Combine briquetas de madera y de carbón para obtener un resultado de calefacción óptimo y duradero. Utilice la madera para encender el fuego y evite tener que reponerlo constantemente manteniendo la temperatura de la chimenea con briquetas de carbón.
¿Qué materiales combustibles se deberían evitar al calentar con la chimenea?
Evite, en cambio, la madera tratada o pintada, los tableros de aglomerado o el contrachapado como combustible para su chimenea. Queme exclusivamente madera no tratada y seca. Guíese por la siguiente regla general: la humedad residual de la madera debe ser inferior al 25 %. Solo así evitará, por un lado, una fuerte generación de humo y, por otro, una gran acumulación de ceniza.
¿Cómo se logra encender correctamente la chimenea?
Además de la calidad del combustible, es importante encenderlo correctamente, ya que esto le garantiza un uso seguro de su chimenea, así como una duración de combustión óptima. Siga nuestra guía y el encendido de su combustible funcionará de forma segura.
Por lo general, antes de calentar, debería comprobar que su chimenea no presenta grietas y abrir todas las trampillas de aire. Para encender el fuego, en lugar de papel, son más adecuados los tacos o las cerillas de encendido, ya que arden más lentamente y, por tanto, favorecen durante más tiempo la inflamación del combustible principal.
Así enciende su chimenea con leña:
- Apile la leña de chimenea. Procure que el aire pueda circular entre los troncos, ya que el fuego necesita aire para desarrollarse bien. Coloque abajo troncos grandes, idealmente dos piezas colocadas en paralelo. Sobre estos, coloque otras dos piezas de madera más grandes, en cruz. Ahora coloque troncos más pequeños encima.
- Utilice un encendedor ecológico. Colóquelo sobre su pila de leña.
- Cuando la pila esté ardiendo, cierre las rendijas de ventilación y regule así la entrada de aire.
Así enciende su chimenea con briquetas de madera:
- Antes de encenderlas, rompa las briquetas de madera en rodajas o trozos pequeños.
- Llene la cámara de combustión hasta aproximadamente la mitad con los trozos.
- Cierre el tiro superior y abra completamente el tiro inferior.
- Coloque encendedores ya encendidos o virutas de madera ya ardiendo debajo de las briquetas.
- En cuanto las briquetas estén ardiendo, puede abrir el tiro superior y cerrar a la mitad el inferior.
Así enciende su chimenea con briquetas de carbón:
- Coloque suficientes virutas de madera y varios encendedores adicionales en la cámara de combustión.
- Coloque encima dos o tres briquetas de madera.
- Abra por completo la entrada de aire inferior.
- Encienda los encendedores y las briquetas de madera.
- En cuanto las briquetas estén completamente encendidas, puede reducir un poco la entrada de aire.
Riesgos y peligros de las chimeneas para el aire interior
Tanto el uso inadecuado o defectuoso de las estufas de leña y las chimeneas como un equipamiento insuficiente de estas pueden provocar una contaminación considerable de la calidad del aire, tanto dentro como fuera de la vivienda. Además del mantenimiento regular, el encendido adecuado y la correcta eliminación de la ceniza son igualmente importantes. Las chimeneas abiertas, en particular, contaminan fuertemente el aire interior con sus emisiones y representan, como hogar abierto, un mayor riesgo de incendio.
Además del mayor riesgo de incendio, no debe subestimarse el deterioro de la calidad del aire causado por una chimenea. Y es que, cuando una estufa de leña aún no ha alcanzado su temperatura de funcionamiento, el proceso de combustión no siempre puede desarrollarse de forma completa y óptima. Una de las causas puede ser que no se suministre suficiente oxígeno al proceso. Esto puede generar grandes cantidades de hollín, es decir, partículas finas y monóxido de carbono.
Durante el funcionamiento habitual de una chimenea también se generan óxidos de nitrógeno, así como grandes cantidades de dióxido de carbono (CO₂); también pueden formarse óxidos de azufre, compuestos de hidrocarburos y otras sustancias como el formaldehído. Además de estos contaminantes atmosféricos perjudiciales para la salud, se generan otras sustancias como el metano o el óxido nitroso, que además dañan el clima.
Si la calidad del aire disminuye, esto puede repercutir en su bienestar: dolores de cabeza, malestar y una disminución de la capacidad de concentración y rendimiento son la consecuencia.
Esto es lo que debería tener en cuenta sin falta al calentar con la chimenea
Para que su aire interior permanezca sano y seguro a pesar de la chimenea, tenga en cuenta los siguientes criterios al encender el combustible y calentar su chimenea:
- encienda el combustible según las instrucciones del producto
- deje que el fuego respire y evite sobrecargar la chimenea
- reponga leña a tiempo, esto reduce la formación de humo
- controle la calidad de su aire interior con un analizador de aire: el air-Q mide contaminantes atmosféricos como las partículas finas, el monóxido de carbono o el ozono, y analiza de forma fiable la calidad del aire, para su salud y seguridad.
Contaminación y vigilancia de la calidad del aire
Aunque en la mayoría de las viviendas los detectores de humo son obligatorios, estos no dan la alarma en caso de monóxido de carbono (abreviado CO). Este gas incoloro e inodoro se genera durante procesos de combustión incompletos y es altamente tóxico. En concentraciones elevadas, se produce rápidamente una intoxicación por monóxido de carbono, que puede provocar pérdida de conocimiento e incluso la muerte. Por este motivo, merece la pena colocar detectores de monóxido de carbono como el air-Q en la vivienda, especialmente en las habitaciones donde se encuentra un hogar. Así se le avisa a tiempo ante concentraciones elevadas de los componentes del aire.
Sobre todo las partículas finas del tamaño PM₂,₅, al ser muy pequeñas y ligeras, permanecen más tiempo en el aire y se inhalan con mayor facilidad. Penetran profundamente en el cuerpo y pueden así provocar enfermedades cardiovasculares. El dióxido de carbono liberado durante la combustión, por su parte, provoca, entre otros, dolores de cabeza y cansancio. A partir de 1400 ppm, como máximo, debería ventilarse urgentemente.
Un dispositivo de medición del aire preciso como el air-Q le ayuda a comprender con detalle la contaminación en sus espacios interiores y a mantener todo bajo control. Al superarse los valores límite correspondientes, se le informa y puede actuar a tiempo.
Aviso: la próxima semana comenzaremos una prueba práctica con el air-Q y mediremos qué componentes del aire varían al calentar con una chimenea. Descubrirá los resultados aquí, en nuestro air-Q Lab.
