10 consejos: cómo ahorrar gas y costes de calefacción en otoño e invierno
¡Estamos en plena crisis del gas! Los costes energéticos se disparan y todos temen la próxima factura de calefacción o la próxima compra de gas para el hogar. Le revelamos cómo ahorrar gas, reducir sus costes de calefacción y le explicamos qué tiene que ver con esto el ajuste del termostato. ¡Descubra ahora muchos consejos hasta ahora desconocidos!
En este artículo encontrará los siguientes consejos:
- Consejo 1: ahorrar gas con una calefacción de alto rendimiento
- Consejo 2: ajustar la configuración de la calefacción y reducir la factura de calefacción
- Consejo 3: deje los radiadores despejados
- Consejo 4: caliente cada habitación de forma diferente
- Consejo 5: ahorrar gas mediante una calefacción según necesidad
- Consejo 6: ventilar correctamente y comprobar la calidad del aire/temperatura ambiente
- Consejo 7: utilice correctamente los termostatos (electrónicos)
- Consejo 8: ahorrar gas con calefacción por suelo radiante
- Consejo 9: preste atención al aislamiento térmico de las tuberías de calefacción y los nichos de radiadores
- Consejo 10: controle el aislamiento de ventanas, puertas y cajones de persiana
Consejo 1: ahorrar gas con una calefacción de alto rendimiento
Una calefacción que funcione correctamente es, por supuesto, un requisito para ahorrar gas y costes de calefacción. Por ello, mantenga, purgue y limpie su calefacción regularmente. Si su calefacción se calienta de forma irregular y se escuchan ruidos de gorgoteo, probablemente haya aire en el sistema de calefacción. Entonces es momento de purgarlo. Con una llave de purga puede hacerlo usted mismo sin problemas. Para que la presión del agua sea correcta, compruébela tanto antes como después de la purga y añada agua si es necesario.
Comprobar y rellenar la presión del agua
La regla general para la presión del agua de las calefacciones es: para que una instalación de calefacción pueda superar un desnivel de diez metros, necesita una presión de agua de al menos 1 bar. Para una vivienda unifamiliar o un apartamento, la presión debería situarse entre 1,5 y 1,8 bar. Compruebe primero el manómetro de su instalación de calefacción antes de añadir agua. A menudo hay una marca de referencia que indica el rango ideal.
Después de comprobar la presión del agua, debe apagar la bomba de circulación y ajustar las válvulas termostáticas de sus radiadores al nivel más alto. A continuación, conecte la instalación de calefacción al grifo de agua, ya sea mediante una conexión fija al sistema de agua fresca o con una manguera de jardín. Ahora puede abrir la boca de llenado de la instalación de calefacción y añadir suficiente agua.
Consejo 2: ajustar la configuración de la calefacción y reducir la factura de calefacción
Quien tenga su propia instalación de calefacción debería adaptarla al edificio correspondiente y a su propio ritmo de vida, lo que permite ahorrar entre un 10 y un 15 por ciento de energía. Programe su perfil de calefacción personal con un control horario a medida y defina las fases de calefacción y los periodos de reducción.
Apague completamente su calefacción en verano o cámbiela a un modo exclusivo de agua caliente.
Consejo 3: deje los radiadores despejados
Si el radiador está obstruido por muebles, cortinas o textiles secándose sobre él, el calor se acumula tras este obstáculo. El aire caliente no puede propagarse uniformemente por la habitación ni circular libremente. Por ello, se tarda más en calentar la habitación. La regla es: deje los radiadores despejados y mantenga al menos 30 cm de distancia con muebles y otros objetos. Prescinda también de revestimientos de radiadores o cortinas largas hasta el suelo si estos cubren la calefacción.
Consejo profesional: limpie su calefacción regularmente, también entre las láminas interiores. Ahí pueden acumularse polvo y pelusas que impiden una emisión óptima de calor.
Consejo 4: caliente cada habitación de forma diferente
Según el uso de la habitación, necesita temperaturas diferentes. Al fin y al cabo, puede hacer más calor en el salón durante una noche de televisión que en el dormitorio bajo el edredón. Adapte por tanto la configuración de su calefacción al uso de cada habitación y evite calentar pasillos o habitaciones sin uso. Esto reduce su consumo energético y ayuda a ahorrar costes de calefacción. Además, cierre las puertas de las habitaciones calefactadas para que no se escape el calor.
Nuestras recomendaciones de temperatura por habitación:
- Dormitorio 16 – 18 grados
- Cocina 18 – 20 grados
- Salón 20 – 22 grados
- Baño – 22 grados
Atención: las habitaciones sin calefacción durante mucho tiempo conllevan riesgo de moho. Por ello, en invierno debería calentar y ventilar estas habitaciones con más intensidad de vez en cuando durante unas horas. Compruebe la humedad absoluta y la humedad relativa con un dispositivo de medición del aire, por ejemplo el air-Q. Así sabrá cuándo es momento de renovar el aire, ahorrará costes de calefacción mediante una ventilación según necesidad y evitará la formación de moho.
Consejo 5: ahorrar gas mediante una calefacción según necesidad
Además, caliente solo cuando sea necesario. Pues cuando no está en su vivienda o casa, las habitaciones tampoco necesitan estar muy calientes. Quien baja la temperatura, también reduce sus costes de calefacción y con ello la factura de calefacción.
El mito muy extendido de "dejar la calefacción encendida por la noche para ahorrar energía" no es correcto. Porque, en general: quien calienta menos puede ahorrar energía y tiene menos costes. Por ello, apague siempre la calefacción cuando duerma, esté en el trabajo o salga de su vivienda durante un periodo prolongado.
Con un termostato programable puede fijar la temperatura exacta e incluso un control horario. Así, el termostato regula, por ejemplo, que su calefacción funcione en modo ahorro durante la noche o cuando está en el trabajo, ¡o incluso que se apague! Configure el temporizador para que la calefacción se encienda, por ejemplo, a las 6 horas si se levanta a las 7 y desea disfrutar de habitaciones cálidas. Del mismo modo, puede desactivar la calefacción de forma programada, por ejemplo una hora o media hora antes de salir, ya que la calefacción sigue irradiando calor durante mucho tiempo, incluso apagada.
Consejo 6: ventilar correctamente y comprobar la calidad del aire/temperatura ambiente
Lamentablemente, este punto suele subestimarse. Una ventana entreabierta proporciona menos aire fresco de lo que se piensa y provoca una pérdida de calor extremadamente alta. Apueste en su lugar por una ventilación cruzada regular pero breve. Con un dispositivo de medición del aire que mida el dióxido de carbono (CO₂), puede saber exactamente cuándo el aire está viciado y es hora de ventilar, y también cuándo puede cerrar la ventana para no perder calor innecesariamente. Algunos dispositivos miden no solo la calidad del aire, sino también la temperatura, para que también pueda comprobar si hace demasiado calor.

Este invierno, con la crisis del gas, vale la pena tenerlo todo bajo control y hacer un seguimiento preciso. Pues calentar nunca había sido tan costoso.
Consejo 7: utilice correctamente los termostatos (electrónicos)
Utilice un termostato electrónico: esto ahorra aproximadamente un 10 por ciento de energía en comparación con un termostato normal. Ajuste su termostato electrónico a la temperatura ambiente deseada. Guíese para ello por nuestras recomendaciones de temperatura. Pues con cada grado que ajusta de menos, reduce su consumo aproximadamente otro 6 por ciento más. Esto disminuye notablemente sus necesidades energéticas.
Los termostatos electrónicos no muestran niveles, sino la temperatura. Así puede ajustar con precisión su configuración de temperatura. Los termostatos normales, en cambio, muestran niveles. Qué significan estos niveles y cómo encontrar la temperatura adecuada lo muestra nuestro gráfico.

La distancia entre los distintos niveles es de aproximadamente 4 grados cada uno, por lo que las pequeñas marcas entre niveles representan 1 grado cada una.
Consejo 8: ahorrar gas con calefacción por suelo radiante
En su calefacción por suelo radiante debe tener en cuenta el largo tiempo de puesta en marcha al planificar los horarios de calefacción. Sin embargo, una vez que los suelos están calientes, retienen esta energía durante mucho tiempo. También aquí son ideales los temporizadores y perfiles de calefacción. Aumente la temperatura cuando aún no esté en casa o todavía esté durmiendo. Algunas calefacciones por suelo radiante necesitan varias horas para alcanzar la temperatura deseada. Sin embargo, puede apagarlas al menos una hora antes de salir de casa, ya que su calefacción por suelo radiante seguirá emitiendo calor durante mucho tiempo.
Consejo 9: preste atención al aislamiento térmico de las tuberías de calefacción y los nichos de radiadores
Asegúrese de que sus tuberías de calefacción estén bien aisladas. Ya unos pocos metros de tubería sin aislar, que por ejemplo atraviesan el sótano frío, pueden provocar una enorme pérdida de calor. Con un aislamiento, reduce notablemente su factura de calefacción. Pues quien aísla sus tuberías ahorra hasta 20 euros al año en costes de calefacción por cada metro de tubería.
En los edificios antiguos también suele haber nichos de radiadores en las paredes exteriores que aún no están bien aislados. Los espesores de pared reducidos y los radiadores calientes multiplican la pérdida de calor: cada año pierde aproximadamente 15 euros de calor de calefacción por metro cuadrado. Aquí solo ayuda un buen aislamiento, por ejemplo con placas de poliuretano o mantas de aerogel. Idealmente, el aislamiento debería llevar un revestimiento de aluminio que refleje la radiación térmica hacia la habitación. Asegúrese de que los materiales aislantes cierren herméticamente con la pared por todos los lados, ya que de lo contrario aumenta el riesgo de moho.
Consejo 10: controle el aislamiento de ventanas, puertas y cajones de persiana
Las puertas, ventanas y cajones de persiana no estancos también favorecen corrientes de aire desagradables, por las que se pierde calor. Compruebe si sus ventanas y demás elementos están bien sellados colocando una vela delante o insertando una hoja de papel. Si la llama parpadea o si puede sacar el papel fácilmente incluso con la puerta o ventana cerrada, hay una fuga y el aislamiento térmico es prácticamente nulo. En ese caso, ayuda reajustar las hojas de la ventana o renovar la junta. Detenga las corrientes de aire en las puertas con un llamado burlete.
También merece la pena aislar el cajón de la persiana. Pues cada metro cuadrado aislado ahorra hasta 15 euros al año. Puede utilizar una pieza moldeada individual, una placa aislante flexible o placas aislantes de alto rendimiento de poliuretano o resina fenólica, que presentan una conductividad térmica menor.
Le deseamos un ahorro de energía exitoso en otoño e invierno y una factura de gastos de comunidad menor el próximo año.